El esquema
fundamental para una correcta depilación sería el que se
muestra en la imagen. El punto A-B nos indicaría dónde debe
comenzar a crecer el vello, aunque si tenemos los ojos muy juntos o
muy separados lo podremos corregir dejándolo crecer por detrás o
delante de esta línea respectivamente. En sentido contrarío, el
trazo C-D marca dónde deben terminar. La línea E-F posiciona dónde debe situarse el ángulo del arco y el G-H nos dirá cuál debe ser el punto más bajo de la línea A, debiendo
coincidir con el punto en el que está la cola de la ceja, osea el D.
El ideal para nuestro tipo de rostro
A partir de aquí, tendremos que tener en cuenta cuál es nuestro tipo de rostro para lograr dotar de armonía nuestra expresión. Si lo tenemos redondo, podemos buscar un resultado estilizado del óvalo con unas cejas gruesas y definidas, así como un arco que contrarreste el volumen de las mejillas. Aquellas que tienen forma ovalada se encuentran de enhorabuena, puesto que se considera el ideal de proporciones. En este caso, cualquier tipo de cejas nos sentará bien siguiendo las directrices básicas, aunque podemos elegir un diseño arqueado o anguloso según la forma de nuestros ojos.
El rostro de
corazón o 'triángulo invertido' presenta unos pómulos
prominentes y bastante anchos con respecto a la barbilla. En este
caso, las cejas serán suavizadas sin picos ni ángulos pronunciados.
Por el contrario, los cuadrados tienen el mismo volumen en la
mandíbula que en la frente y deberán arquear las cejas con una
forma más triangulas si quieres estilizarlo.
Por último, aquellos
rostros alargados buscarán contrarrestar su estructura
longitudinal, tal y como se hace en su corte de cabello, por lo que
lo más indicado en estos casos será crear un diseño horizontal de
cejas que ayude a acortar la percepción óptica del óvalo alargado.
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